
Dios nos llama a la fe en Jesucristo y al arrepentimiento para vida eterna. Por su gracia, el pecador reconoce su pecado, confía en la misericordia de Dios en Cristo, se aparta del mal y busca nueva obediencia. La fe es confiar solo en Jesús para la salvación según el evangelio.
Creemos que el propósito del ser humano es glorificar a Dios, amarlo y disfrutarlo para siempre. La Santa Biblia, compuesta por el Antiguo y Nuevo Testamento, es la Palabra de Dios, infalible en sus idiomas originales. Toda Escritura es inspirada por el Espíritu Santo y guía nuestra fe y conducta.

Dios es espíritu, infinito, eterno e inmutable en amor, sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad y verdad. Hay un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, iguales en poder y gloria. Todo ocurre según su voluntad. Nos llama a amarlo y a amar al prójimo.

El pecado entró en el mundo cuando el hombre, por medio del primer Adán, se rebeló contra Dios. Al desobedecerlo, cayó en una condición de pecado y miseria, quedando separado de su Creador y buscando vivir de manera independiente, lejos de su voluntad y propósito eterno.

La liberación del estado caído solo es por Jesucristo, el Hijo eterno de Dios hecho hombre, verdadero Dios y verdadero hombre en una sola persona. Es el único camino al Padre. La redención viene por el nuevo nacimiento. Los redimidos resucitarán corporalmente.
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